Historia de un sombrero
Historia de un sombrero Por Félix Massó Milleiro Allí estaba yo, en el escaparate y a la espera de que alguien se animase a comprarme y a ponerme. Digo ponerme en el sentido de encasquetarme, porque en el otro no puede ser; solo soy un sombrero; tampoco puedo colocarme. Fueron tiempos de aburrimiento que transcurrían en la oscuridad hasta que el dueño de la sombrerería levantaba la persiana y volvía a ver la luz. En ese pequeño mundo disfruté de días soleados, de días oscuros, lluviosos, de viento, y de temporadas cálidas y de otras frías. Mi vocación de sombrero útil hacía que me sintiera mejor en los días soleados, lluviosos, o de mucho frío; sobre todo cuando me ilusionaba pensando en que mi futuro dueño sería calvo. Mi jefe era un hombre mayor que había dedicado la mayor parte de su vida a estar en la sombrerería. Lo consideraba un traidor porque nunca usaba sombrero. Jamás supe a qué dedicaba el resto de su tiempo. Mis compañeros de escaparate eran otros sobreros, algu...