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Mostrando entradas de febrero, 2023

Con la mosca detrás de la oreja

Con la mosca detrás de la oreja Por Félix Massó Milleiro Hace tiempo que estoy muy mosqueado porque cada año que pasa veo menos moscas. Recuerdo que en la galería de mi casa abundaban en los veranos, esas moscas que vuelan pareciendo estar en un combate aéreo. También, el salón era invadido por las moscas hasta el punto de que, para evitar el uso de insecticidas, colgábamos de las vigas esas tiras pegajosas en las que quedan atrapadas las moscas. Tantas eran nuestros visitantes que, con tanto personal atrapado, por estética y por efectividad, teníamos que reponerlas con frecuencia,. Pues bien, en los últimos tres años es rara la mosca que nos molesta y han desaparecido los combates aéreos en la galería. Quien me iba a decir a mí que echaría de menos a las moscas y a los moscardones. Bueno, a los moscardones menos. La ausencia de moscas todavía me extraña más si pienso que vivo en un medio rural en el que hay bastante ganadería. Ya no se ven libélulas sobrevolando la charca del ja...

El zapatero prodigioso

El zapatero prodigioso Por Félix Massó Milleiro Anselmo tenía un pequeño taller en el que se dedicaba a reparar calzado. El local estaba, medio escondido, en una calle algo lejana del centro de la ciudad. Aprendió el oficio con un zapatero en el pueblo donde nació y vivió su niñez y su adolescencia. Cuando le tocó ir al servicio militar ya era un diestro zapatero. Afortunadamente,   ahora la juventud ya no tiene que perder casi dos años de su vida en lo que llamaban servir a la patria. Cumplida esta impuesta obligación, y aunque andaba con una moza del pueblo, Lucía, decidió marcharse a la ciudad y establecerse por su cuenta. Cuando alguien le llevaba unos zapatos para que se los arreglase, Anselmo dedicaba algo de su tiempo a explicarle al cliente en que iba a consistir la reparación, las dificultades que ello conllevaba, y los cuidados que había que darle al calzado para mantenerlo en buenas condiciones. Una señora que requería, de vez en cuando, sus servicios, y que era mu...

Mi calle

Mi calle Por Félix Massó Milleiro Mi casa estaba situada en la, por aquel entonces, llamada calle del General Franco. En el bajo tenía la farmacia mi padre. Voy a relatar quienes, y como, eran mis vecinos y mis amigos de calle. La calle nacía la plaza en donde está la torre del reloj, anexa a la llamada Iglesia vieja. En las cercanías estaba la tienda de Esperón, con sus surtidores de aceite a granel cuyos émbolos manejaba mediante unas manivelas. Hicieron mención de este personaje en la letra de una rondalla que decía así: En el laboratorio de la parte de atrás, hace unos chorizos que saben a gas... En frente a la Iglesia se levantaban las ruinas del antiguo Priorato de los monjes cistercienses del Monasterio de Osera. Varios vecinos trataron de salvar el edificio, pero no lo consiguieron. Una pena. En la plaza, estaba la peluquería de Beloso que, cuando me cortaba el pelo, siempre decía: Este chaval, tienes pelo de ratón. Beloso era un maestro en el arte de cortar el pe...