El susto
El susto Por Félix Massó Milleiro La historia que voy a contar es tan cierta como que los viernes y trece son días de mal augurio. Antonio era una persona que presumía de valiente y de no creer en cuentos de meapilas. Cierto día, reunidos unos paisanos en torno a una mesa de la taberna, y tomándose unos vinos, decidieron darle un escarmiento. A Jesús, que es muy guasón, se le ocurrió que había que proporcionarle un buen susto para que escarmentase y le bajasen un poco los humos. Como Antonio vivía cerca del cementerio, Jesús y sus compinches planearon comprar unas velas en el estanco de Pampillón, hacerse con una cruz, pedir prestadas en unas sábanas, y organizar un simulacro de la Santa Compaña. Se pusieron manos a la obra y sabiendo que Antonio, finalizado su trabajo, regresaba a casa al anochecer, decidieron esperarlo escondidos detrás de la tapia del cementerio de A Raña. Disfrazados, con las velas encendidas, en fila india, y con Jesus al frente portan...