Para Luisa
Para Luisa Por Félix Massó Milleiro Tengo cinco años, todavía no los he cumplido… Así comenzaba mi primer libro de lectura. Mientras leía bajo la atenta mirada de la monja, pensaba que Lúa me estaría esperando fuera para llevarme a casa. Lúa me paseaba y solía llevarme a un campo en el que, recuerdo, había muchas flores blancas esparcidas por la hierba en la que nos sentábamos. A veces tenía que pedir un vaso de agua en alguna casa cercana para darme de beber. Lúa y su hermana Pilar habían venido, a finales del siglo XIX, de una lejana aldea para servir en nuestro pueblo. Cuando llegaron todavía eran unas adolescentes. Lúa se quedó en mi casa y Pilar al servicio de un abogado viudo, primo carnal de mi padre, que tenía un hijo único. Pocos años después el hijo se fue a estudiar a Madrid. Cuando falleció su padre el muchacho ya había terminado su carrera y había decidido quedarse en la capital. Pilar siguió a su servicio encargándose de mantener la casa en condiciones para cuan...