Jhonny
Jhonny
Por
Félix Massó Milleiro
Jhonny tenía problemas con la
memoria. Un día le dijo a su mujer:
- Margaret, cuando desayuno,
acostúmbrate a recodarme que me acosté.
Su negro Ford parecía recién
fabricado en un desguace. Solía pararse en el arcén y, mientras fumaba un
cigarrillo, limpiaba el revólver.
A Jhonny le gustaba jugar a
la ruleta rusa. Se deleitaba coqueteando con la muerte. Decidió dejar la práctica de su
macabra afición por si la bala le jugaba una mala pasada y manchaba la
tapicería del sofá.
El bueno de Jhonny estaba tan
obsesionado con que lo seguían que un día la emprendió a balazos con su propia
sombra. A Jack, le dijo un día:
- Amigo, cuando me cosan a tiros pídele al
forense que me extraiga las balas con una pinza de depilar.
En las reuniones de la banda
le ordenaba a sus socios que pusieran las armas sobre de la mesa. A veces, los
cacheaba.
Cuando entraban en un bar, antes
de pedir las consumiciones, hacían una redada. En una ocasión se encontraron a
un policía debajo de una mesa y lo denunciaron por acoso.
Su problema con la memoria
le creaba a Jhonny cierta sensación de inseguridad que lo impulsaba a tomarle las
huellas a sus secuaces para cerciorarse de que no había infiltrados en la organización.
En el casino, antes de jugar
a la ruleta tomaba una pídora contra el mareo. Jugaba al póker con una frialdad
que desconcertaba a sus contrincantes, sobre todo cuando se quedaba dormido.
La banda tenía su guarida en
un pequeño almacén situado a las afueras de la ciudad. Era en donde planeaban
los golpes, y guardaban las armas. La munición la compraban a pagar en cómodos
plazos. Protegían el local con una cinta que advertía: POLICE NO TRESPASSING.
Cuando asaltaba un banco, le
decía al director:
– Amigo, hace tiempo que
deseaba conocerlo.
A los rehenes, para que mantuviesen los picos
cerrados, les daba una comisión.
Connor era el encargado de
abrir las cajas fuertes. Connor se estaba quedando sordo y cada día tardaba más
en encontrar la combinación. Charlie, el especialista en explosivos, siempre
estaba a su lado por si tenía que echarle una mano.
Mientras tanto, Callum los
esperaba fuera con el Ford en marcha.
La gran ilusión de Jhonny era
hacerse con el diamante Hope. Desistió de la idea porque era alérgico a la
cultura, y entrar en los museos le producía urticaria. Aliviaba su frustración asaltando
joyerías.
Cuando vio la película “Johnny
got his gun”, se preguntó si aquello no sería una premonición.
Hablando con Jak sobre un
próximo golpe, le dijo:
- Cuando observes que me olvido de sacar la
pistola, cúbreme las espaldas.
Jhonny siguió el consejo de
su médico, y se mantuvo alejado del tabaco. Fumaba utilizando una boquilla. Su
problema con el alcohol era que nunca se acordaba de cuando había tomado la
última copa.
A Margaret le dijo:
- Querida, si desaparezco, búscame
en la oficina de objetos perdidos.
Comentarios
Publicar un comentario